Alquiler de Ferrari Roma en Lisboa
El Ferrari Roma no busca intimidar: es un gran turismo con motor delantero y líneas tensas que recuerdan al diseño italiano de los años sesenta, pensado para tragar kilómetros con la misma calma con la que entra en un garaje de hotel. Disponible en una única configuración para la temporada 2026, con dos plazas y un maletero suficiente para un fin de semana largo, resulta el coche que más clientes piden cuando la intención no es competir en un circuito sino llegar bien vestidos a cualquier sitio de Lisboa. Su carácter se nota en el arranque: el V8 biturbo responde con contundencia pero sin la aspereza de un superdeportivo puro, algo que se agradece en el tráfico de la Avenida da Liberdade o en las curvas cerradas que suben hacia Sintra por la N249. En autopista, camino de Cascais por la A5, el Roma se comporta como lo que es, un GT serio, estable a velocidad de crucero y silencioso cuando el conductor decide bajar el ritmo. El alquiler parte de 1.000 euros por día, una cifra que sitúa al Roma entre los descapotables y GT de gama alta de la flota, aunque en este caso se trata de la versión cerrada, más orientada a la conducción larga que a la foto con el techo abierto. La entrega puede coordinarse en el aeropuerto de Lisboa, en un hotel de la Avenida da Liberdade o en una residencia privada, ajustando la hora de recogida al itinerario real del cliente en lugar de a un horario fijo de mostrador. Antes de la salida se explica el funcionamiento del depósito de seguridad, las condiciones del seguro y el sistema Via Verde para los peajes de la A2 y la A5, de modo que la primera curva de la Costa do Estoril se afronte sin dudas ni papeleo pendiente. Para quien busca un coche que impresione por discreción y no por estridencia, el Roma cumple ese papel con precisión: elegante en Baixa, cómodo en carretera y suficientemente contenido para no llamar la atención donde no conviene.
Ferrari Roma